
Un día, en el expreso de Soria a Monterde,
ví que subía un hombre con una oreja verde.
No era un hombre joven sino más bien maduro,
todo menos su oreja, que era de verde puro.
Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.
Le pregunté:-Esa oreja que tiene usted, señor,
¿Cómo es de color verde si usted ya es mayor?
Puede llamarme viejo-me dijo con un guiño-
esa oreja me queda de mis tiempos de niño.
Es una oreja que sabe interpertar voces
que los mayores no llegan a escuchar.
que en la oreja madura resultan misteriosas......
Eso me contó el hombre con una oreja verde un día,
en el expreso de Soria a Monteverde.
GIANNI RODARI.
Para que mi oreja verde esté siempre atenta, vigilante, abierta y libre
y para que a todos aunque no la vean recuerden que la tienen.
ví que subía un hombre con una oreja verde.
No era un hombre joven sino más bien maduro,
todo menos su oreja, que era de verde puro.
Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.
Le pregunté:-Esa oreja que tiene usted, señor,
¿Cómo es de color verde si usted ya es mayor?
Puede llamarme viejo-me dijo con un guiño-
esa oreja me queda de mis tiempos de niño.
Es una oreja que sabe interpertar voces
que los mayores no llegan a escuchar.
Oigo la voz del árbol de la piedra en el suelo,
del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo.
Y comprendo a los niños cuando hablan de esas cosas del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo.
que en la oreja madura resultan misteriosas......
Eso me contó el hombre con una oreja verde un día,
en el expreso de Soria a Monteverde.
GIANNI RODARI.
Para que mi oreja verde esté siempre atenta, vigilante, abierta y libre
y para que a todos aunque no la vean recuerden que la tienen.



