Arcas do Pedrouzo-Santiago de Compostela. (verano 2006)
Llegada al Apostol.
¡Que día tan intenso!. De madrugada Fuen y yo nos levantamos (.4.30 am) para comenzar a caminar junto a Giana, la italiana, a las 5.15 am. Era noche cerrada y menudo bosque de eucaliptos nos encontramos nada mas partir.(Yo había decidido llegar a Santiago ese mismo día, queria llegar cansada, con esfuerzo, sentir que a pesar de encontrar lo que buscaba mi camino tendría que seguir siendo el sacrificio, el amor y la perseverancia. Y encontré a fuen y giana que también habian tomado la misma decisión.)
Mucha gente decidió lo mismo que nosotras, madrugar. a travesamos aquellos árboles y agradecíamos tenernos las unas a las otras ya que sino aquello hubiésemos tenido que atravesarlo solas. Hubo gente que se perdió pero volvió s encontrar el sendero.
No encontramos un bar hasta Lavacolla, joder! 11 kilómetros después, qué martirio y qué hambre!!!. A partir de ahí comenzó una larga subida hasta Monte do Gozo que se hizo interminable y dolorosa. Hacía dos días que tenía picaduras de arañas venenosas que me había provocado inflamación en el tobillo y para colmo de males comencé a sentir un dolor intenso en el puente del pie. No podía parar porque sabía que si lo hacía no continuaría. Así que llegué a Monte do Gozo, busqué a Fuen para abrazarla y no estaba. Me puse a llorar desconsoladamente porque no soportaba aquel dolor. Lloré, lloré y lloré...entré a la capilla de San Marcos y le pedí al Señor que me ayudara a continuar. Así lo hizo.
Bebí un poco de coca-cola, mi droga, y continué. Me seguía doliendo pero tenia que continuar. Solo quedan 5 kilómetros hasta Santiago.
Y entré por fin en Santiago. Giana y yo caminábamos juntas, unas veces ella delante otras veces yo. Pasamos por la puerta de Santiago, como siempre caminando en silencio y allí mismo decidí quitarme los tennis. Nos miramos, nos reimos y continué los 3 kilómetros que me quedaban, desclaza. Fué un gran alivio.
Comencé a caminar más rapido y de repente le perdí la pista a los que conocía, de nuevo caminaba sola igual que el primer dia y así llegué a la puerta do camiño. Escuché al gaitero, ese que me había echo llorar en otras ocasiones, y no pude evitar las lágrimas. lloré, lloré, lloré, lloré...no paré de llorar desde entonces....Praza do Obradoiro.
Miré la catedral, miré al cielo y entré sin dudar. Allí, sola, busqué a alguien que conociera pero no habia nadie. Me puse en cola, sintiendo y llorando una emoción muy intensa, para dar gracias y pedir sabiduría. Entonces apareció Eloy. Un señor de 50 años que conocí el segundo día. Nos cogimos de la mano, nos abrazamos y lloramos emocionados. Fue maravilloso poder compartir con alguien aquel sentimiento inexplicable tan solo para aquel que hace el camino.
"Te acompaño" me dijo y pensé que eran las palabras más bonitas de mi vida.
Sentí que jesús me hablaba en esa frase. Es sencillamente hermoso sentir que te acompañan, en silencio, sin palabras.
Abracé al apostol con mis pies descalzos y mi alma más desnuda que nunca, con mi mochila, cargada de ilusión, de cansancio, de fatigas, de amor, de emoción, de limitaciones, mis debilidades y con muchisima GRATITUD. Ese maravilloso día, fue el dia del encuentro.
Hoy alguien me ha vuelto a recordar lo importante que fue el camino en mi vida y lo importante que fue en la suya, y desde aquí quiero dedicarle una etapa de mi camino que fue especialmente dolorosa pero increiblemente maravillosa. Yo me encontré con Jesús cara a cara y me habló y quiero que sepas que Jesús te acompaña siempre. Gracias Julio.
¡Que día tan intenso!. De madrugada Fuen y yo nos levantamos (.4.30 am) para comenzar a caminar junto a Giana, la italiana, a las 5.15 am. Era noche cerrada y menudo bosque de eucaliptos nos encontramos nada mas partir.(Yo había decidido llegar a Santiago ese mismo día, queria llegar cansada, con esfuerzo, sentir que a pesar de encontrar lo que buscaba mi camino tendría que seguir siendo el sacrificio, el amor y la perseverancia. Y encontré a fuen y giana que también habian tomado la misma decisión.)
Mucha gente decidió lo mismo que nosotras, madrugar. a travesamos aquellos árboles y agradecíamos tenernos las unas a las otras ya que sino aquello hubiésemos tenido que atravesarlo solas. Hubo gente que se perdió pero volvió s encontrar el sendero.
No encontramos un bar hasta Lavacolla, joder! 11 kilómetros después, qué martirio y qué hambre!!!. A partir de ahí comenzó una larga subida hasta Monte do Gozo que se hizo interminable y dolorosa. Hacía dos días que tenía picaduras de arañas venenosas que me había provocado inflamación en el tobillo y para colmo de males comencé a sentir un dolor intenso en el puente del pie. No podía parar porque sabía que si lo hacía no continuaría. Así que llegué a Monte do Gozo, busqué a Fuen para abrazarla y no estaba. Me puse a llorar desconsoladamente porque no soportaba aquel dolor. Lloré, lloré y lloré...entré a la capilla de San Marcos y le pedí al Señor que me ayudara a continuar. Así lo hizo.
Bebí un poco de coca-cola, mi droga, y continué. Me seguía doliendo pero tenia que continuar. Solo quedan 5 kilómetros hasta Santiago.
Y entré por fin en Santiago. Giana y yo caminábamos juntas, unas veces ella delante otras veces yo. Pasamos por la puerta de Santiago, como siempre caminando en silencio y allí mismo decidí quitarme los tennis. Nos miramos, nos reimos y continué los 3 kilómetros que me quedaban, desclaza. Fué un gran alivio.
Comencé a caminar más rapido y de repente le perdí la pista a los que conocía, de nuevo caminaba sola igual que el primer dia y así llegué a la puerta do camiño. Escuché al gaitero, ese que me había echo llorar en otras ocasiones, y no pude evitar las lágrimas. lloré, lloré, lloré, lloré...no paré de llorar desde entonces....Praza do Obradoiro.
Miré la catedral, miré al cielo y entré sin dudar. Allí, sola, busqué a alguien que conociera pero no habia nadie. Me puse en cola, sintiendo y llorando una emoción muy intensa, para dar gracias y pedir sabiduría. Entonces apareció Eloy. Un señor de 50 años que conocí el segundo día. Nos cogimos de la mano, nos abrazamos y lloramos emocionados. Fue maravilloso poder compartir con alguien aquel sentimiento inexplicable tan solo para aquel que hace el camino.
"Te acompaño" me dijo y pensé que eran las palabras más bonitas de mi vida.
Sentí que jesús me hablaba en esa frase. Es sencillamente hermoso sentir que te acompañan, en silencio, sin palabras.
Abracé al apostol con mis pies descalzos y mi alma más desnuda que nunca, con mi mochila, cargada de ilusión, de cansancio, de fatigas, de amor, de emoción, de limitaciones, mis debilidades y con muchisima GRATITUD. Ese maravilloso día, fue el dia del encuentro.
Hoy alguien me ha vuelto a recordar lo importante que fue el camino en mi vida y lo importante que fue en la suya, y desde aquí quiero dedicarle una etapa de mi camino que fue especialmente dolorosa pero increiblemente maravillosa. Yo me encontré con Jesús cara a cara y me habló y quiero que sepas que Jesús te acompaña siempre. Gracias Julio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario