sábado, 27 de junio de 2009

El mejor ataque; una buena defensa.

Ahora comienzan a surgir los fantasmas del pasado, el miedo al fracaso, el sentido exagerado del ridículo, el pánico escénico, el miedo a ser evaluado, y el saber que en ese momento estaré sola, iremediablemente, con gente frente a mi que estará cansada de escuchar a tantas y tantos como yo diciendo lo mismo y surge en mi el temor, el horrible miedo que te paraliza....por eso he decidido que el mejor ataque es una buena defensa. Está bien sentir el miedo, saber que hay peligro, pero no pienso permitir ni por un segundo que me paralice, hay mucho corazón y mucho esfuerzo en juego como para dejarme vencer. Este año no lo hago por nadie nada más que por mi misma, porque me lo merezco y porque es mi sueño de toda la vida. Así que una vez más, el último tirón, a echar el hígado por la boca si hace falta, pero a dar el 200% de mi misma y por su puesto conmigo a mi verita, Jesús, siendo mi voz y mi corazón y María mi seguridad, mi templanza y mi tranquilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario